El Ser interior en el Arte

Metro de Madrid antiguo

Tenía pensado seguir con la perspectiva, pero ayer cuando estaba en el taller trabajando disfruté muchísimo con la obra “Metro de Madrid antiguo”, fue algo muy expresivo sin analizar cada movimiento, por lo que he pensado en explicaros “El Ser interior en Arte”.

Y por eso he creído conveniente hablaros un poco sobre lo que le da significado al arte.

Por lo menos para mí.

YA HEMOS VISTO UN POCO A GRANDES RASGOS LA TEORÍA MÁS BÁSICA, CON LOS ARTÍCULOS PINTAR CON ACUARELA, LA AGUADA EN LA ACUARELACOLORES ANÁLOGOSMEZCLA DE COLORES Y TEORÍA CON ACUARELACLAVE TONAL Y LA APERTURA Y RESERVA DE BLANCOS, LA PERSPECTIVA, HORIZONTE Y PUNTO DE FUGA.

Después de conocer los medios y sus técnicas, debemos profundizar en nosotros, en lo que nos dice nuestro ser, aprender a escucharnos y poder plasmar esos sentimientos, si queremos dar vida a nuestra obra tenemos que olvidar el gustar a nadie, tenemos que gustarnos a nosotros mismos.

Seremos fieles a nuestra forma de expresar y vivir y eso se verá plasmado.

Cuantos cuadros vemos al día correctamente ejecutados y con una maestría técnica envidiable… muchísimos, pero que nos dicen, nos emocionan, nos traen un recuerdo, un sentimiento.

Allí es donde debemos de llegar, a conocer a El Ser interior en el Arte.

Analicemos la obra.

En cuanto a las calidades del medio, texturas y su azarosa mano vemos ejemplos muy claros que no pasan inadvertidos al ojo crítico.

 

El Ser interior en el ArteArriba vemos el claro ejemplo de textura en la camisa, esa sensación de limpieza en los trazos y frescura confieren una calidad a la obra muy sugerente.

Metro de Madrid antiguo

Las americanas de los personajes en la foto superior aportan muchos matices que dan sensación de realidad.

El Ser interior en el Arte

La azarosidad del medio es muy agradecida y siempre aporta clase a la obra.

Metro de Madrid antiguo

En esta otra toma quiero enseñaros a lo que me refiero cuando os digo que teneis que empezar y aprender a escucharos.

A la derecha de los dos hombres, nuestra izquierda, existia otro personaje.

Estaba dibujado y era parte de la obra, pero cuando estaba sumerjido en la obra no lo pinte y en el momento que empiezo a sentir que se acerca el final de la obra me percato de esa falta.

Como es posible que haya obviado un personaje entero.

Fácil, sin darme cuenta escuche mi ser interior, el de la intuición y las corazonadas y de forma automática eliminé ese personaje.

Ahora analizando creo posible que ese elemento hubiera perjudicado la composición, no dejando respirar esa zona, añadiendo más peso en esa zona.

 

 

 

 

Autor: galeria

Ramiro Salgado Muñoz, nació un 27 de octubre de 1977 en Madrid, donde residió en diferentes municipios, para finalmente trasladarse a los 8 años a la localidad Madrileña de Leganés. Desde bien pequeño, se caracterizó por ser un niño inquieto y curioso, siempre pendiente de su alrededor y de todo aquello que le pudiese llamar la atención. Siempre autodidacta y desde la intuición, fue plasmando su visión del mundo en pequeños bocetos, que se convirtieron, poco a poco, en obras.

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